Mostrando entradas con la etiqueta 1º ESO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1º ESO. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de abril de 2011

Capítulo 7


     El niño se sentó en la mesa y vio a una persona trayéndole la comida. Cuando miró el plato, vio que dentro había una sopa de letras – él las odiaba–. La persona que se la trajo le dijo:

–Hijito mío, como hoy has estado todo el día leyendo me pareció buena idea ponerte esa sopa.
–No hacía falta, ¿pero por qué mejor no pones lo que le has puesto a él?
–¿No te gusta la deliciosa sopa?
–Bueno, me la comeré.
El niño, después de cenar, decidió seguir en su habitación, allí estuvo unas cuantas horas leyendo.

Al dia siguiente se levantó muy animado y desayunó. Después, su amigo Pedro vino a buscarlo para ir a jugar a las colinas:

–Vas a venir a las colinas conmigo.
–Sí, espera, tengo que coger un libro.
– ¿Desde cuándo lees?
– Desde que descubrí la  fantasía, la aventura…
Después entró corriendo, cogió el libro y se fue.
Cuando llegaron, se tumbó debajo de un árbol y empezó a leer. Su amigo, como lo veía tan entretenido, se fue hacia donde estaba  y empezó a leer con él.

lunes, 28 de marzo de 2011

CAPÍTULO 6



     Al entrar vio a su  compañero.  Se llamaba Pablo y era un niño muy educado, él le enseño dónde estaba su cama y le dijo dónde podía poner sus cosas. Enrique se lo agradeció y se puso a colocarlas; vio que había una televisión no muy grande y  pensó: “¿Queeé? ¿A este sitio no han llegado las “teles “de plasma?”,  y se rió él solo. Pablo, al verlo reír, pensó que Enrique era un poquito raro, y es que le habían dicho  que las personas que se reían solas o hablaban solas estaban locas o eran un poco raras. Bueno, volvamos al momento, ¿vale? Enrique, al terminar, se fue al comedor donde le habían dicho que tenían que estar cuando terminara de colocar la maleta para que le enseñaran el colegio y también para decirle las reglas.
Allí le enseñaron todo el colegio y, a pesar de que tenía unas reglas un poquito estrictas, ya le iba empezando a gustar un poquito aquel sitio. Justamente cuando terminaron pasó por allí una alumna.  Él no la miro muy bien pero por lo que pudo ver le pareció muy guapa, aunque no le dio importancia.
Llegó a su cuarto y rápidamente llamó a su mejor amigo:
-Hola, ¿cómo estas?
-Bien, aquí en este cole nuevo.
- ¿Ah sí? Y qué tal ¿te gusta?
-Sí, no está tan mal, ahora mismo  voy a ir a esta biblioteca para ver qué tipos de libros tiene, ya te contaré.
- Vale.
-Pueeees bueno, adiós.
-Sí, adiós.
Al terminar la conversación rápidamente se fue a la biblioteca; al entrar estuvo como media hora para ver qué libro cogía. Era tan grande esa biblioteca que no sabía qué libro coger y al final se decidió y cogió uno de aventuras. Era bastante gordo, pero eso a él no le importaba porque si no terminaba de leérselo, se lo podía llevar a su habitación, tenían permiso para eso.
Eran casi las ocho cuando decidió seguir leyendo en su cuarto. Al entrar vio a Pablo comiendo y Enrique le preguntó que si les daban la comida en su cuarto o tenían que ir a comprarla. Él le dijo que se la traían pero que lo que le traían era una comida que elegían ellos. Enrique tenía muchas ganas de comer, así que llamó para que se la trajeran. A que no sabrías decirme qué le trajeron para cenar…

miércoles, 16 de marzo de 2011

Capítulo 3


       Enrique al escuchar la voz de su madre se levantó con mala gana  se vistió, desayuno y se fue a buscar la guagua. Al llegar a clase saludó a su mejor amigo, Pablo; era alto de pelo pelirrojo, ojos marrones y moreno. Le contó lo que había hecho en el fin de semana ya que solo había hecho una cosa… leer libros. El amigo le dijo que era un fanático de la lectura.
-No paras de leer libros y nunca sales a jugar conmigo y eso me va cansando.
-Eso no es verdad, yo he salido a jugar contigo muchas veces pero es que libro me tiene muy intrigado
-Ya, pero no hay motivos.
-Si te molesto mi forma de actuar, perdóname, no lo hago queriendo
En ese momento se dieron un abrazo y cada uno se sentó en su pupitre, les tocaba matemáticas con Alonso, el profesor más divertido del colegio.
   -Buenos días,  niños.
-Qué te pasa “profe”, ¿estás enfadado con nosotros? -dijo Enrique.
-Enfadado no estoy, triste porque la mayoría de ustedes habéis suspendido el examen y ya sabéis que este examen era muy importante.
-Lo sentimos, es que era la fiesta y no queríamos perdérnosla -dijo Pablo.
-Bueno, de todas maneras estoy triste, espero que me juren que harán bien los próximos exámenes ¿me lo prometéis?
Todos los alumnos gritaron que sí y se fue. Al finalizar las clases, Enrique se fue corriendo a su casa para terminar de leerse su preciado cuento.
Al llegar a su casa comió y subió corriendo las escaleras para terminar el cuento. La madre subía y bajaba las escaleras pero él no se enteraba, estaba muy concentrado.